Balada no tan triste de trompeta

Trilogía cinéfila que a fuerza de violencia, terror, caricatura y circo, retrata los entresijos del nacionalcatolicismo, tras una convalecencia de cuarenta años, tiempo más que suficiente para someter la dictadura a un Sálvame político




"El decretazo para desenterrar a Franco abre la puerta a reclamar nuevas exhumaciones", avisa ABC. Con la avalancha amenazante a la vuelta de la esquina, una tuitera, Mónica Limón, desempolva de la videoteca una película olvidada, El felino, coproducción hispano-estadounidense de 1979, una cinta de acción sin tregua que se basta y se sobra de cuatro minutos para hacer saltar por los aires la cruz de El Valle de los Caídos. El protagonista, un agente secreto diestro en artes marciales, Joe Lewis, fue, además, alumno de Bruce Lee. No es el único film rodado en Cuelgamuros. En su tesis Medios, imágenes y memoria: el Valle de los Caídos, la doctora en Comunicación, Belén Molinos, añade, tal y como recoge VerneY al tercer año resucitó, una parodia que en plena Transición revivía al caudillo bajo el lema: "No se os puede dejar solos"(2). Más reciente, imbuido por una canción de Raphael (que reclama por derecho propio su Lazos de sangre en la Primera), Álex de la Iglesia ambientó en el mausoleo la crónica negra de sus payasos, entre acrobacias de Carolina Bang, en Balada triste de trompeta.

Una trilogía cinéfila que a fuerza de violencia, terror, caricatura y circo, retrata los entresijos del nacionalcatolicismo, su arquitectura ciclópea de "cincel y salmo", tras cuarenta años de convalecencia, tiempo más que suficiente para someter la dictadura a un Sálvame político. En cuestión de un verano se han aireado todas las intimidades del complejo. Hemos sabido, por ejemplo, que los restos de Franco descansan  junto a una antena de telefonía móvil y una estación de medición de terremotos (3), muy propicia para el otoño sísmico que se nos avecina, ahora que la Agencia Estatal de Meteorología explica que el fatídico incendio de Llutxent, que calcinó más de tres mil hectáreas en Valencia, tuvo su origen en un rayo durmiente, un fenómeno propio de las tormentas secas, cuando el relámpago alcanza la raíz del árbol y va quemándolo por dentro, con paso firme, hasta provocar el fuego con varios días de retraso (4)

En su columna, Antonio Lucas escribe: "Parece que se está quedando una mañana estupenda para (...) lacrar (sin un mal tiro) un fragmento de infamia. Franco fue un asesino bajo palio y está rematando su ciclo como un peso muerto". Se trata, en palabras del periodista, de "recobrar cierta naturalidad democrática"(5), de remendar una anomalía, pese a quien pese, en un fin de semana no apto para el Generalísimo, se celebra el Carnaval de Nothing Hill, nacido con tal de superar unos altercados racistas ocurridos en agosto de 1958 (6), hace justo sesenta años. Los mismos que cumple el emblemático Ben's Chili Bowl, el restaurante que abrió en Washington un matrimonio de inmigrantes procedentes de Trinidad, epicentro de las revueltas raciales, todo un símbolo que repartió comida gratis entre los asistentes a la marcha de 1963 en la que Martin Luther King pronunció su icónico discurso: "I have a dream"(7).


(1) https://www.abc.es/espana/abci-decretazo-para-desenterrar-franco-abre-puerta-reclamar-nuevas-exhumaciones-201808232048_noticia.html
(2) https://verne.elpais.com/verne/2018/08/23/articulo/1535022768_660035.html
(3) https://www.abc.es/espana/madrid/abci-franco-antena-telefonica-y-estacion-medicion-terremotos-comparten-valle-201808250111_noticia.html  
(4) https://www.lavanguardia.com/vida/20180823/451416402441/incendio-llutxent-origen-rayo-durmiente-restauracion.html
(5) http://www.elmundo.es/opinion/2018/08/24/5b7e9b48e2704e77168b4576.html
(6) http://www.elmundo.es/papel/lifestyle/2018/08/24/5b7ed3ed22601d66708b461a.html
(7) https://elpais.com/elpais/2018/08/23/album/1535017918_773320.html#foto_gal_1

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