La otra broma infinita

Ayer fue martes 29 de septiembre durante todo el día. Pero podía haber sido lunes 28 de diciembre, por ejemplo. Este año permite esas piruetas. Lo digo por la sentencia del caso Bankia, una inocentada, solo faltó Juan y Medio presentando el veredicto. El mayor desastre financiero de la historia reciente de España se salda como aquella película de Berlanga, 'Todos a la cárcel', pero al revés



Ayer fue martes 29 de septiembre durante todo el día. Pero podía haber sido lunes 28 de diciembre, por ejemplo. Este año permite esas piruetas. Lo digo por la sentencia del caso Bankia, una inocentada, solo faltó Juan y Medio presentando el veredicto. El mayor desastre financiero de la historia reciente de España se salda como aquella película de Berlanga, Todos a la cárcel, pero al revés. Para la Audiencia Nacional no hay delito. Si el gobierno, o sea, usted, yo y el del barrio confinado por falta de presupuesto para rastreadores, tuvimos que apoquinar 22.424 millones de nuestro bolsillo, debido a la pésima gestión de 34 cracks de los negocios (lo que provocó, dicho sea de paso, la intervención de la economía española por parte de los hombres de negro de la Unión Europea en aquel fatídico 2012), pasemos página, la nueva fusión lo merece, tampoco es plan de andar removiendo la memoria bancaria de este país. 

Y más, si tenemos en cuenta que la salida a bolsa contó con la participación estelar del Banco de España, la CNMV, el FROB, la EBA y cualquier otra sigla de la sopa de letras bursátil. Y que el folleto informativo que se ofrecía a los inversores era, según la Audiencia, claro y conciso como cualquier prospecto, aunque eso contradice al Tribunal Supremo que, en su día, dictaminó justo lo contrario; entonces, ¿qué quieren que les diga? Pues que la cúpula, con sus 34 gurús, merece ya una novela de Aramburu, con su posterior adaptación de HBO, su cartel equidistante y hasta su famoso eslogan: Todos somos parte de esta historia, donde sale más a cuenta, por lo visto, montar una franquicia piramidal con nombre de banco que colgar una pancarta en un balcón.

El fallo coincide, además, con el rapapolvo de Bruselas por el mangoneo del Poder Judicial. Y con la quiebra de Duralex, aquella empresa que, durante décadas, abasteció las cocinas de las abuelas con vasos y platos irrompibles, en color caramelo o verde caqui. ¿Y eso a qué viene ahora? Verán, la empresa debe su nombre a una expresión latina: Dura lex, sed lex, algo parecido a "la ley es dura, pero es la ley". O como tradujo al cristiano, harto de las críticas recibidas, justo después de caer en Championsel presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo: "El que discuta la alineación que se compre un equipo". 



2 comentarios:

  1. Este año 2020 no puede tener ya más giros de guión ni más hartazgo de la población. Qué acabe ya.

    Nos leemos.

    https://pedalier.blogspot.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo peor, quizá, es que ese hartazgo sea aprovechado por algún populismo...

      ¡Nos leemos!
      Un saludo.

      Eliminar

Instagram