Sin Verdi no ha paraíso

Siempre pierden los mismos, los amantes de la ópera y los menas. Poco a poco, la política va supliendo a los conciertos. Pura escenografía. Y se va alejando de sus funciones para dar paso a un discurso ultraprocesado. Lo importante es que cunda el estribillo



La imagen que algunos tienen del mundo se parece mucho a una de aquellas series de Aaron Spelling en los años noventa. Barrio rico, barrio pobre. Por cada Beverly Hills hay un Melrose Place. Cuando se agota la trama en el 90210 se traslada el plató a un edificio de apartamentos en West Hollywood. Solo hace falta que aparezca un motero con flequillo desplegable alicatando la cocina de una niña pija para poner en marcha un spin-off o un contagio. Así de fácil se propaga un culebrón. Lo hemos visto esta semana en Madrid. Rueda de prensa Sánchez-Ayuso. Más colorines (banderas) que periodistas. Duelo de interpretaciones -aquí hay un precandidato al Emmy, fijo-. Y mucha referencia a Pimpinela, aquel dúo de hermanos que hizo de la cornamenta su éxito musical. Lo que deja una sensación, entre los fans, de que aquí al disco de platino quedan dos o tres reuniones. 

De ese modo, la política va supliendo a los conciertos. Pura escenografía. Y se va alejando de sus funciones para copar el top venta. Y si en mitad de la gira surge un follón en el gallinero (ya saben, Teatro Real, pasado domingo, se suspende la ópera de Verdi, Un baile de máscaras, toma título, porque en la zona menos noble de la sala, en "el paraíso", supuestamente, se están produciendo aglomeraciones semejantes a las del metro en hora punta), mejor que mejor, metáfora hecha. El nuevo intelectual, el tuitero, necesita de ciertas papillas para comparar un posible episodio de segregación cultural con un piso patera en los Carabancheles. Al final siempre pierden los mismos, los amantes de la música romántica y los menas. Y quien dice tuitero, dice congresista. El discurso ultraprocesado está de moda. Lo importante es que cunda el estribillo. Apunten esto, tiene toda la pinta de convertirse en el reguetón de este invierno: "España no tiene suficientes médicos".

Con lo fácil que sería releer la Constitución. Artículo 43, por ejemplo: "Se reconoce el derecho a la protección de la salud. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios". Hará falta recalcarlo, antes de que llegue algún partido y pida su anulación por ser demasiado rojo.







No hay comentarios:

Publicar un comentario

Instagram