La sentencia del Supremo sobre las hipotecas suena a frase de crupier en una pelÃcula de Scorsese
Se han despertado los kioscos con sueño de inocentada. La sentencia sobre las hipotecas suena a frase de crupier en una pelÃcula de Scorsese. "Gana la banca", 21 dÃas después del lÃo, que es justo el tiempo que los expertos en coaching dicen que se necesita para adquirir un hábito nuevo, cambiar de chaqueta o, simplemente, retractarse, judicialmente hablando. La cifra, reconvertida en gramos, también corresponde con el peso del alma, tal y como nos recordó González Iñárritu. El Supremo, que es ese atributo que lo mismo sirve para designar al gurú de una secta en Oregon que para anunciar unos palitos de merluza por la tele, se ha pronunciado tras quince horas de discusión, decidiendo, finalmente y sin sorpresas, que sea el cliente, o sea el ciudadano medio, el mismo que anda sobrado de ahorros, el que apoquine el impuesto, como en un homenaje a los santos de Delibes, los mismos que, por mucho que corran los tiempos, siempre acaban pagando el pato de sus caciques.
Lo peor de todo es que se veÃa venir, no hacÃa falta un máster en videncia para acertar la porra de antemano, aunque solo fuera por el eco anticapitalista de aquella letrilla de Quevedo: "Poderoso caballero...". Incluso con un veredicto favorable, tocaba palmarla, porque el duelo es desigual y no hay VAR que lo ampare. Ya veremos si el decretazo a contrapié que anuncia el gobierno vale de mucho. De momento, tiene toda la pinta de que en menos de dos minutos la banca le habrá dado la vuelta al marcador con otra tasa compensatoria, digna de la mejor épica de las páginas salmón, con su taconeo especulativo de mercados en alza.
En La Contra de La Vanguardia, LluÃs Amiguet entrevista al neurocientÃfico Daniel Dennet, que publica: De las bacterias a Bach: la evolución de la mente. Durante la conversación, Dennet le muestra una imagen al periodista: "¿Qué ve aquÃ?", le pregunta; a lo que Amiguet responde: "¿No es la Sagrada Familia?" El investigador aclara que lo que la imagen muestra es un nido de una colonia de termitas australianas. "Y, sÃ, su parecido con la Sagrada Familia es impresionante".
-¿Por qué me lo enseña?, replica Amiguet.
-"Porque tanto el nido como la catedral son obra de animales"(1).
(1) https://www.lavanguardia.com/lacontra/20181107/452785181682/la-metafora-es-un-invento-tan-importante-como-la-rueda.html











