La comedia humana

Crece el número de ultrarricos en España y, a falta de referencias, uno se los imagina como a cualquier otro forofo, con un cóctel molotov con vodka del caro, pasamontañas de marca y la Bella Ciao, en versión filarmónica de Netflix, a todo trapo



Crece el número de ultrarricos en España y, a falta de referencias, uno se los imagina como a cualquier otro forofo, con un cóctel molotov con vodka del caro, pasamontañas de marca la Bella Ciao, en versión filarmónica de Netflix, a todo trapo. Según los datos que maneja Credit Suisse, ya son 2.198 los radicales con pasta que andan sueltos desatando el lujo y las diferencias sociales, un 5,3% más que en 2018 (1). También aumentan los ricos moderados (patrimonios que superan el millón de dólares), en total, 979.000, cinco veces más que hace diez años, lo que nos sitúa en el top ten mundial de países con mayor número de afortunados (2), una tendencia que va para largo, por lo menos mientras dure la borrasca económica. Así, en el próximo lustro, el número de millonarios, dicen, crecerá, todavía, un 42 por ciento (3).

La previsión meteorológica coincide con la publicación de Un pueblo traicionado, el último libro del hispanista Paul Preston, un viaje tortuoso por los estragos de la corrupción ibérica durante el último siglo y medio, desde el fraude bispartidista de la Restauración hasta las tarjetas black, pasando por dictadores, EREs, sagradas familias y otras aves de rapiña. Una cita de Ortega y Gasset sirve de contraseña para abrir la obra: "Empezando por la monarquía y siguiendo por la Iglesia, ningún poder nacional ha pensado más que en sí mismo"(4).

Son los retales de una actualidad que viene marcada por la agenda del autodeterminismo, como si los ultras, jueguen por la banda que jueguen, no compartieran provincia y prefijo. Lo apunta Antonio Lucas: "Todo empezó en los años 80 con un trapicheo de transferencias bancarias y, a partir de ahí, la España clara de los corruptos nacionalistas fue mutando a la España confusa de los agraviados por impago"(5)En La Vanguardia, Daniel Fernández recuerda que Rabelais se despidió de este mundo con un dramático: "Bajad el telón. La farsa ha terminado"(6). Shakespeare, en Macbeth, ya ponía en su sitio a unos cuantos: "La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada". Quien no se consuela es porque no quiere. Sin ir más lejos, también en su lecho de muerte, Balzac pedía el auxilio del doctor Bianchon, nada del otro mundo si no fuera porque el médico en cuestión solo era uno más de los tropecientos personajes de su inacabada Comedia Humana


(1) https://elpais.com/economia/2019/10/21/actualidad/1571672038_908723.html
(2) https://www.elperiodico.com/es/economia/20191021/el-patrimonio-de-los-millonarios-crece-el-26-en-un-ano-7693918
(3) https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2019/10/21/5dadbaacfdddff523f8b461a.html
(4) https://elpais.com/cultura/2019/10/18/babelia/1571420066_450799.html
(5) https://www.elmundo.es/opinion/2019/10/18/5da89d5021efa08a108b45d3.html
(6) https://www.lavanguardia.com/opinion/20191020/471078380029/telon.html

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