sábado, 28 de marzo de 2020

Murieron con las batas puestas

Cuando el dinero se desorienta, cualquier posguerra es posible



Si tenían pensado viajar a Ruanda, vayan cambiando de planes, es uno de los 150 países que nos consideran apestados (1). Ya ven los amantes de la Reconquista S.L. cómo pueden cambiar las tornas en cuestión de minutos. Cuando el dinero se desorienta, cualquier posguerra es posible. Desde un sacerdote que confiesa a sus feligreses en un parking (2), como cuando vas al McAuto a por una doble penitencia para llevar, hasta los consejos del Opus, al más puro estilo Becky G, sobre cómo seguir la misa online "bien vestidos" y sin pijama (3). Lo que antes era un salón con posibilidades, ahora es un despacho con chiquipark, mini sala de cine, pista de pádel indoor y mazmorra para habitantes con síntomas. 

Cuando Cuéntame llegue a 2020, allí por el 2038, si es que Hacienda lo permite, y un hijo o un sobrino nieto nos pregunte qué hacíamos nosotros durante la pandemia, podremos decir orgullosos que nos encerramos en casa por falta de Biodramina para las curvas. No me mal interpreten, yo estoy in love con mi pizza Tarradellas y la campaña YoMeQuedoEnCasa, pero tampoco me considero Tarzán por concursar cada tarde en el aplausómetro o colgar de la barandilla una sábana con un mensaje súper cuqui. Quiero decir que cuando la cosa se pone chunga, aflora el mejor ERTE de cada empresa. Ya hay balcones que han vuelto a la Inquisición (4), terrazas desde las que se practica la vigilancia extrema, y eso que todavía no se ha endurecido el confinamiento, que debe ser algo así como que el gobierno decrete que solo pueden pisar la calle los propietarios de hurones. 

Esta misma semana, en La Línea de la Concepción recibieron a pedradas a los 28 ancianos enfermos que habían sido desalojados de su residencia insalubre. Ya sé que son los cuatro cafres de siempre, los mismos que atacan centros de acogida de menores o patean a refugiados sirios, pero, precisamente, por eso hay que aislarlos antes de que se vuelvan virales. Y no vale con minimizar el asunto, se empieza por decir que esto no es más que una gripe y se acaba comprando, en el mercado oscuro, una partida de más de medio millón de tests que resultan ser un timo. 

Lo que está claro a esta hora es que el coronavirus ha sido el mayor baño de realidad que ha conocido el hombre desde la ducha pajillera de Kevin Spacey en American BeautyA la espera de que por fin llegue el maná sanitario, ya hay más de una rotonda reservada para que el artista de turno simbolice en un monumento, previo pago, un homenaje a las víctimas, rotulado: Murieron con las batas puestas. Así se arreglan aquí las cosas. Mientras nosotros, el resto, jugamos a ser Eva Nasarre y vemos en pantalla plana, que duele menos, cómo "el ejército traslada difuntos a las morgues en camiones militares para convertirlos en piras de una vergüenza colectiva que corre el riesgo de infectarnos"tal y como denuncia el escritor David Vicente (6).

Hará falta mucho Ceregumil para que después de todo esto, cuando vuelvan las oscuras golondrinas, no caigamos en lo de siempre, aquello que ya dibujó El Roto hace unos años en una de sus viñetas: "¡Os bajaremos los sueldos, os quitaremos derechos, nos llevaremos la pasta, y además nos votaréis!".


(1) https://www.lavanguardia.com/vida/20200326/48102561466/paises-restricciones-espanoles-coronavirus.html
(2) https://www.lavanguardia.com/internacional/20200325/4888890753/sacerdote-estados-unidos-maryland-coronavirus-confesion.html
(3) https://www.publico.es/sociedad/crisis-coronavirus-opus-dei-pide-fieles-no-asistan-misas-online-pijama.html
(4) https://blogs.elconfidencial.com/sociedad/espana-is-not-spain/2020-03-26/soviet-balcon-paranoia-coronavirus-redes-sociales-twitter-linchamiento_2519891/
(5) https://www.elmundo.es/andalucia/2020/03/25/5e7b8df5fdddff4a9b8b45c9.html
(6) https://www.zendalibros.com/no-seremos-mejores/

miércoles, 25 de marzo de 2020

Doce monos y un murciélago

Un comité de alergólogos, reunidos por videoconferencia, consideró que lo más sensato era suspender la primavera, por lo menos, hasta 2021. En cada piso, un gimnasio de campaña. Y en prime time, cada noche, 'Coronavirus por el mundo'. También se dijo que todos saldríamos más sabios de todo esto, como si la cuarentena convalidase asignaturas pendientes. Cada homínido volvió a su rama. Y los niños ahogaron sus risas en gel hidroalcohólico



Y así fue como la vida se fue despegando del suelo camino de los balcones, de las azoteas, como si de repente todos los pulmones fuesen de helio. En rueda de prensa, no sé qué especialista en ciberataques vino a decir que el antivirus del móvil, por muy actualizado que esté, no protege de la gripe. Y un comité de alergólogos, reunidos por videoconferencia, consideró que lo más sensato era suspender la primavera, por lo menos, hasta 2021. En cada piso, un gimnasio de campaña. Y en prime time, cada noche, Coronavirus por el mundoTambién se dijo que todos saldríamos más sabios de todo esto, como si la cuarentena convalidase asignaturas pendientes. Cada homínido volvió a su rama. Todos parecíamos un poco James Stewart en La ventana indiscretaY los niños ahogaron sus risas en gel hidroalcohólico. Hubo tantas reflexiones ligeras como aplausos espontáneos. En cada peste hay una batallón de profetas a cobro revertido. La muerte no se parece a Brad Pitt, pero decir la verdad siempre fue cosa de locos. 

Apenas unas pocas voces lúcidas en mitad de tanto mortero. "Europa está fracasando", constata en El País el filósofo surcoreano Byung-Chul Han (1). También España. "Entre ser criticado por poner la alarma tres horas antes, que lo habría sido, y ser criticado por ponerla tres horas después, el Gobierno eligió sueño", resume Manuel Jabois (2)Antonio Muñoz Molina apuntilla: "En España, la izquierda y la derecha se han puesto siempre de acuerdo en echar a un lado o arrinconar a las personas dotadas de conocimiento y experiencia en el ámbito público, y someterlas al control de pseudoexpertos y enchufados. Maestros y profesores de instituto llevan décadas sometidos al flagelo de psicopedagogos y comisarios políticos; los médicos y los enfermeros en la sanidad pública se han visto sometidos al capricho y a la inexperiencia de presuntos expertos en gestión o en recursos humanos cuyo único talento es el de medrar en la maraña de los cargos políticos"(3).

En una entrevista de Guillermo Altares, el historiador israelí Yuval Noah Harari añade:  "En los últimos años, políticos irresponsables han socavado deliberadamente la confianza en la ciencia y en la cooperación internacional. Ahora estamos pagando el precio. No hay ningún adulto en la habitación (...) Los países que han ahorrado dinero en los últimos años recortando los servicios de salud ahora pagarán mucho más como resultado de la epidemia"(4)

"Recortas, privatizas, disminuyes lo público. Hace dos semanas, la única terapia ante la epidemia, en los países recortados, era la inmunidad. Hoy el ejército ha sacado en bolsas los beneficios de esas políticas (...) La propuesta ultraliberal es obtener beneficios en una privatización. Y pirarse en una epidemia", suscribe Guillem Martínez en Ctxt (5)El propio lema para salir del pozo ya es de por sí mezquino: Yo me quedo en casa, y el que no tenga techo, que se joda. Homeless, go home, que dice el escritor Fernando Royuela. 

Hace 20 años que en la cumbre de Abuya, 189 gobiernos se comprometieron a destinar el 15% de su presupuesto a mejorar la sanidad (6). Papel mojado. Humo. Desde entonces mucha bandera para tapar las vergüenzas. "Si un brote de un nuevo y agresivo tipo de gripe estallara mañana, el mundo no tendría herramientas para evitar la devastación. Morirían entre 50 y 80 millones de personas y liquidaría el 5% de la economía global. No contamos con las estructuras suficientes para hacer frente a la próxima pandemia letal"(7), alertaba en septiembre, en Nueva York, coincidiendo con la cumbre del clima, un grupo de expertos de la OMS y el Banco Mundial. Ni caso. Estábamos más pendientes de si el jersei de Greta Thunberg era de lana ecológica. Puede que la actualidad sea un poco eso, una mala noticia calentando en la banda, esperando su turno para saltar a los titulares.

Esa es la lección que deberíamos llevarnos de este velatorio. "Las empresas despiden empleados por la pandemia... ¿Todas? ¡No! Las grandes plataformas de la red (Google, Amazon, Facebook...) están contratando trabajadores con sueldos bajos, eso sí. Pueden porque son las únicas que se benefician de que nuestra vida se haya vuelto virtual, global y desmaterializada. Y nos pagan muy pocos impuestos por haber liquidado a su competencia local, que sí nos los pagaba", tal y como denuncia Jonathan Tepper, autor de El mito del capitalismo, en La Contra de La Vanguardia (8). El que esté libre de pecado, que tire el primer iPhone.


(1) https://elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-han-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html
(2) https://elpais.com/elpais/2020/03/24/opinion/1585065306_824197.html
(3) https://elpais.com/elpais/2020/03/24/opinion/1585071202_661178.html
(4) https://elpais.com/cultura/2020-03-21/yuval-noah-harari-la-mejor-defensa-contra-los-patogenos-es-la-informacion.html
(5) https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31478/guillem-martinez-coronavirus-decameron-ultraliberalismo-residencias-ancianos-calvi%C3%B1o.htm
(6) https://www.who.int/healthsystems/publications/Abuja10.pdf
(7) https://elpais.com/elpais/2019/09/25/planeta_futuro/1569435266_953355.html
(8) https://www.lavanguardia.com/lacontra/20200325/4889242568/un-oligopolio-controla-el-mercado-de-respiradores.html





sábado, 21 de marzo de 2020

Anatomía de una cisterna

Llevamos siete días de cerrojo y parecemos Morgan Freeman, mal apellido por cierto, en 'Cadena perpetua'



Llevamos siete días de cerrojo y parecemos Morgan Freeman, mal apellido por cierto, en Cadena perpetuaTampoco ayuda la tele, en una semana nos han colado Dirty Dancing, España-Malta y El alcalde de Zalamea. Si esto se alarga, como parece, nos ponen el Tour de Bahamontes y Nobleza baturra. A este ritmo de regresión, cuando volvamos a la calle nos vamos a cruzar con una violeteraLos concursantes de Gran Hermano lo definen a la perfección: dentro de la casa todo se magnifica. Y ahora, en parte, todos somos cobayas de Mediaset o de George Orwell. Solo falta que de regreso al futuro nos entreviste Mercedes Milá. Y una depresión postencierro. O alguna microrrotura de isquiotibiales, por el acartonamiento digo, tipo Dembélé o Gareth Bale, según el escudo que ustedes vistan. 

Ya hay voces que, para hacer más llevadero el trago, dicen que vamos a aprender mucho de todo esto. Cosas tan importantes como la "anatomía de una cisterna"(1)Antes, para saber de entrañas y cartílagos nos enchufaban Érase una vez... la vida, donde los virus eran una especie de punks con cresta. Lo de los inodoros forma parte de una serie que propone El País de cosas que hacer para sobrellevar mejor la cuarentena. El tema es calcado a otro que aparecía, también en El País, en abril de 1983: "El reto de arreglar la cisterna"(2). Bricolaje y hemeroteca sirven para sellar fugas informativas. Si se cumple el intervalo, de aquí a 37 años estamos otra vez con la cisterna rota. Primavera de 2057. Apunten la fecha. 

De momento, lo que sí sabemos, es que algún cervecero talentoso, entre otros, ha intentado registrar 
yo sobreviví al coronavirus como marca de birras (3). O que en Polonia desinfectan las calles y el transporte público con vodka (4). En lo que aquí coleccionamos rollos de Scottex, en Francia, por ejemplo, se dispara la venta de juguetes eróticos (5). Y en Estados Unidos, de armas (6). Sexo y violencia, como en una de Tarantino. Banalidad y emoticono. "De la cuna a la tumba, un perezoso o un cobarde  pueden cumplir todas sus obligaciones sociales sin pensar una palabra propia", escribe Sergio del Molino (7). Todo este pastiche se va saturando de gestos huecos y terrazas con barbacoa. A estas alturas del calendario, lo único que debería preocuparnos es el mapa del polen patrocinado por El Corte Ingléspero ya ven, no hace falta ser un lince para saber que con tanto Mantita Fest y con tanta instapoesía no queda un minuto libre para albergar una duda.

Lo mejor, quizá, sean todas esas familias que se han reencontrado en el sofá por primera vez desde que entramos en la OTAN. Hay padres que dejaron a su hijo en la puerta de la guardería y ahora, después de trienios, recogen a un desconocido trilingüe, que acaba de sufrir un ERTE. Lo mismo en el otro extremo de los vulnerables. El de los abuelos. Grupo de riesgo, le llaman. El virus se está cebando con ellos. Antes lo hizo el olvido. Bastaría con llegar al próximo cataclismo sin que Anatomía de Grey tenga que donar su atrezzo médico por falta de material sanitario (8)


(1) https://elpais.com/elpais/2020/03/17/icon_design/1584443678_157411.html
(2) https://elpais.com/diario/1983/04/24/sociedad/419983201_850215.html
(3) https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/03/19/legal/1584599709_798051.html
(4) https://www.abc.es/sociedad/abci-polonia-desinfecta-calles-y-transporte-publico-vodka-202003201949_noticia.html
(5) https://www.abc.es/internacional/abci-expansion-coronavirus-dispara-venta-juguetes-eroticos-francia-202003181634_noticia.html
(6) https://elpais.com/internacional/2020-03-18/armados-hasta-los-dientes-contra-el-coronavirus.html
(7) https://elpais.com/television/2020-03-19/como-dar-animos-sinceros-en-tiempos-de-emoticonos.html
(8) https://elpais.com/gente/2020-03-20/anatomia-de-grey-dona-su-material-sanitario-para-combatir-el-coronavirus.html

miércoles, 18 de marzo de 2020

Apuntes de un cuarentón en cuarentena

¿Qué pijama es el más adecuado para ir al teletrabajo? o, ¿qué tipo de zapatillas de estar por casa debo llevar a una reunión de directivos por Skype? Hay preguntas que no caben en 60 metros cuadrados




¿Qué pijama es el más adecuado para ir al teletrabajo? o, ¿qué tipo de zapatillas de estar por casa debo llevar a una reunión de directivos por Skype? Hay preguntas que no caben en 60 metros cuadrados. El confinamiento nos ha roto los protocolos en dos hemisferios. Medio cuerpo, el económico, el que aparece en pantalla, todavía cree en las apariencias, en los horarios de oficina y en los nudos de corbata. Mientras el otro medio, el bohemio, el que queda fuera de plano, a menudo debajo de la mesa, se va dejando vencer por este arresto domiciliario que, poco a poco, trepa por los tobillos camino de las cervicales. ¿Quién nos iba a decir que tener un perro iba a ser símbolo de estatus, de libertad? Quizá menospreciamos demasiado pronto a Paris Hilton. Hay dueños de mascotas que, sabiéndose admirados por un público que abarrota las ventanas (en homenaje a Psicosis), acarician el viento por las acerascomo una nueva campaña de BMW: ¿Te gusta pasear? 

Para el resto de ciudadanos sin caniche, se ha desarrollado toda una industria del ocio en torno a las listas de recomendaciones. Las hay para todos los gustos, desde las ciudades más bellas para visitar en Google Maps hasta los rincones más instagrameables de tu piso, pasando por la típica escapada romántica de fin de semana al baño o un pícnic de latas de conserva y otros 25 planes en familia para sacarle todo el partido a tu recibidor, ese gran desconocido. Nos harían falta siete reencarnaciones para explorar tanto ranking

También se han puesto de moda los dietarios. Ya saben que estos días todo el mundo se cree Josep Pla. En las farmacias hay desabastecimiento de mascarillas y en el pasillo de los corticoles de los supermercados faltan cuadernos grises. Si Boccaccio perfiló con su Decamerón las bases de Gandia Shore (a saber: encierro de jóvenes con las hormonas revueltas), Hombres y Mujeres y Viceversa, por amor a la literatura, versiona el cuento y aísla a sus tronistas en un caserón a las afueras de Madrid. Para eso sirven las pandemias, para encontrar vacunas y formatos para futuras ficciones. Toda la cuarentena, de hecho, se ha convertido en un gran reality que se emite con unos segundos de retraso como la ida de unos dieciseisavos de final de la Copa de Europa del Real Madrid de Juanito. Dan ganas de otro aplauso simbólico, que debe ser la repanocha visto desde una nave nodriza. Cientos de vecinos asomados a los balcones, como en un palco en la ópera o como los cristianos antes de que se los zampen los leones en Quo Vadis, aplaudiendo al único coche que circula por la calle, que se ha detenido frente a un paso de peatones, aunque no lo cruce ni Cristo y la ciudad parezca, más bien, el póster desplegable de la España vacía.

Por si fuera poco, para concienciar de lo importante que es que todo el mundo permanezca en casa, el Ministerio de Sanidad ha fichado a Dulceida (1), influencer a tiempo completo, en lo que la policía de Murcia se hace viral cazando tiranosaurios (2). Estamos en buenas manos. Así que lo mejor será recuperar la frase más célebre de la Guía del Autoestopista Galáctico, ahora que se cumplen 42 años de su estreno radiofónico, precisamente el número que, según la propia saga, es la respuesta al sentido de la vida, del universo y de todo lo demás, y repetirla mientras nos volvemos ciclotímicos: "Que no cunda el pánico".


(1) https://www.lavanguardia.com/muyfan/20200315/474154944379/dulceida-coronavirus-ministerio-sanidad-mensaje.html
(2) https://twitter.com/MurciaPolicia/status/1239659731377098752







sábado, 14 de marzo de 2020

Distópicos, pero no revueltos

Nos han precintado los abrazos. Y nos han dejado la sospecha



Ya está aquí la distopía, y nos ha pillado pagando la hipoteca. Para ver qué tipo de distopía padece usted, toca ir al oculista que es quien gradúa la vista cansada. Hay distopías de cerca y de lejos. Las primeras deforman el presente, dejándolo sin papel higiénico. Las segundas, el día de mañana, repleto de bosques contaminantes, que escupen CO2 como un viejo diésel, y rodaballos anoréxicos que vomitan plástico. Tarde o temprano se llega al futuro, sólo hay que seguir las cruces luminosas de las farmacias de guardia. 

"Hay que fijarse muy bien en las cosas de las que somos testigos para poder contarlas tal como fueron a los que están lejos y a los que vengan después", dice Antonio Muñoz Molina (1). Que el gobierno declare el estado de alarma es una pataleta, los mass media lo hicieron mucho antes, creando el canal 24 horas de coronavirus, escudados en no sé qué transparencia que sirve para aumentar el público de los telediarios. La situación lo requiere, pero aquí, como en todo, hay quien se frota las manos. El apocalipsis siempre es un buen negocio para la venta de adosados en el cielo. Estamos justo donde soñaban algunos: sin roce, medio tibios, viviendo del whatsapp. "Alguien dijo que el miedo mueve la Historia. Y en eso estamos, avanzando a paso lento, a susto fuerte", escribía Antonio Lucas después de los atentados de París, en un artículo que levantó polvareda mediática y que tituló El miedo, el mismo título que ha escogido para su columna de esta semana: "Un metro de distancia. Es la nueva unidad de medida cívica para la supervivencia"(3). Nos han "precintado" los abrazos. Y nos han dejado la sospecha. Somos una suerte de ciudadanos en clausura, eremitas con derecho a Skype que pasan la cuarentena viendo porno como mandriles, consumiendo megas, que es el nuevo opio de los solitarios, y usando toneladas de gel desinfectante para los nudillos.

Es la hora perfecta para el entrenamiento con doble pivote defensivo a puerta cerrada. "El asunto es que los hospitales se han llenado y algunos súper se han vaciado", describe con precisión Jorge M. Reverte (4)Gana Netflix. O Amazon. O quien cojones sea que haya detrás de las pantallas. Y lo peor es que los supervivientes (siempre queda alguien vivito y coleando, ya sea Will Smith u Olivia de Havilland) tendrán que lidiar con las secuelas económicas. Veremos entonces de qué ha servido todo esto. Me temo que de poco. A la vuelta tocará recuperar los partidos aplazados. Más histeria, balances, sacrificios, objetivos, recortes... Le llaman conciliación pero quieren decir abuelos exprimidos hasta el tuétano. Bastaría, cuando pase la peste, con que hubiéramos aprendido algo tan simple como que "nada, excepto la salud, es imprescindible". Y que tal y como destaca Gerardo Tecé, "nuestro tesoro nacional no es Rafa Nadal, sino la enfermera que hace horas extras en un hospital público"(5).  


(1) https://elpais.com/cultura/2020/03/11/babelia/1583939599_864895.html
(2) https://www.elmundo.es/opinion/2015/11/18/564b877a268e3e35758b457a.html
(3) https://www.elmundo.es/opinion/columnistas/2020/03/13/5e6a5283fc6c831e428b477c.html
(4) https://elpais.com/elpais/2020/03/11/opinion/1583929475_852594.html
(5) https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31339/Gerardo-Tece-tecetipos-coronavirus-un-domingo-cualquiera-Al-Pacino.htm

miércoles, 11 de marzo de 2020

¿Quién quiere ser fiduciario?

Por no entrar en pormenores, diremos que el Congreso sólo investiga en función del escudo de armas



Harían bien los colegios en aclarar cuanto antes, por si llega el coco y toca fumigar el patio, que el éxito, esa mínima posibilidad de llegar a fin de mes sin darse de baja de ninguna plataforma, depende, en gran medida, del domicilio fiscal de la hucha. Quiero decir, que si ustedes han gastado más de media vida en hincar los codos para, llegado el momento, responder con acierto cuántos dientes tenía Cervantes en 1613 (pregunta de ¿Quién quiere ser millonario?1), lo primero que deben tener en cuenta, en caso de agenciarse el cheque, es que no es lo mismo abrir una cartilla a plazo fijo en Villanueva del Arzobispo que invertir la pasta en una sucursal de Liechtenstein. Para ¿cuándo una asignatura mixta de religión y economía que diga sin tapujos que si uno monta una offshore en vida tiene derecho a que su herencia resucite en un paraíso junto a un cocotero en Las Bahamas?   

Ya saben que la Fiscalía suiza anda mosca por un supuesto regalo entre colegas, 100 millones de dólares ni más ni menos, cortesía del rey de Arabia a una cuenta que los investigadores vinculan, según la prensa helvética, a nuestro rey emérito (2). De esa misma calderilla, más tarde, tras el escándalo del safari en Botsuana, la famosa Corinna se habría embolsado un pellizco de 65 millones, según reconoció ella misma cuando fue citada a declarar el pasado mes de diciembre. Y en medio de todo el chanchullo, las obras del Ave a la Meca, adjudicadas a varias empresas españolas por un montante que supera la cifra de seis mil millones.

Por no entrar en pormenores, diremos que el Congreso sólo investiga en función del escudo de armas (3). Si conocen la Carta Magna, sabrán que aquí ciertas figuras de la baraja son "inviolables", condición que reivindican sin éxito, desde hace años, todas las mujeres. Así que lo que toca, de cara al vomitorio al menos, es poner ceño de Robespierre o comprarse una peluca como si uno fuera a interpretar una versión jacobina de El último mohicano

En una entrevista en El País, Álvaro de Orleans, primo lejano de Juan Carlos I, también señalado en su día, se desmarca de la supuesta trama: "Pagué muchos vuelos privados, pero no soy su testaferro". Y añade: "Ni su fiduciario"(4). Toma riqueza léxica. Aquí hay un futuro concursante de PasapalabraDime qué jerga hablas y te diré de qué barrio vienes. El crucigrama, para más inri, coincide con otros burladeros como el inicio del juicio por el desvío de fondos públicos en la visita del Papa Benedicto a Valencia (5). O el dinero con el que la Generalitat ha subvencionado a empresas relacionadas con el Institut Nova Història, esa máquina de catalanizar a todo bicho viviente, de Cristóbal Colón a Cervantes pasando por Leonardo da Vinci (6). Sólo falta que a algún seudobecario le dé por indagar sobre los orígenes catalanes de Franco. ¡Hay que ser dadaísta! En tiempos de jeta y Monopoly, hasta los virus reclaman su prefijo monárquico.


(1) https://www.abc.es/play/television/abci-lobo-manu-zapata-tropieza-dentadura-miguel-cervantes-202003050020_noticia.html
(2) https://www.eldiario.es/escolar/presunta-corrupcion-Juan-Carlos-Borbon_6_1002359790.html
(3) https://www.lavanguardia.com/politica/20200310/474078577565/mesa-congreso-rechaza-investigar-juan-carlos-i.html 
(4) https://elpais.com/espana/2020-03-01/pague-muchos-vuelos-privados-del-rey-emerito-pero-no-soy-su-testaferro.html
(5) https://elpais.com/espana/2020-03-10/los-acusados-en-el-juicio-por-la-visita-del-papa-a-valencia-apuntan-a-camps-y-juan-cotino.html
(6) https://www.elperiodico.com/es/politica/20200310/subvenciones-institut-nova-historia-the-guardian-7883587

sábado, 7 de marzo de 2020

Objetivo Birmania

Para mantener la conciencia tranquila frente al drama de los refugiados, sanidad aconseja lavarse las manos después de cada telediario. Hay contagios inmorales que no los detiene ni una escafandra



Hay roneo, mariposas y todo eso que está en el aire y que no es CO2. Si fuera First Dates, habría segunda cita. Seguro. Y tercera. Y cuarta... Y revoloteo de pajarillos, Cupidos y rimas... A Vox, esta semana, le ha salido un amigo. O un socio, que suena mucho más a película de Scorsese; o a machote de culebrón venezolano. Perdón, quería decir turco. En una entrevista en El País, Matteo Salvini lo deja claro: "En algunos temas, como la inmigración, nuestras ideas son similares"(1). Toma capote. No sabemos si ha sido flechazo o cerrojazo. Ya lo cantaba Objetivo Birmania (ya saben, aquel grupo que debe su nombre a la película de Errol Flynn que televisión española programó la misma noche que moría Franco): los amigos de las fronteras, son mis amigos. O algo parecido. 

Si miles de refugiados, huyendo de la guerra, son hacinados entre las porras de Turquía y los gases lacrimógenos de Grecia, que se las apañen. Para eso está el teletrabajo. Aquí ya tenemos bastante saqueando parafarmacias. El Juicio Final, ese que algunos venden como si fuera un talent con un pantocrátor con gafas oscuras, en plan Risto Mejide, no es otra cosa que un libro de Historia que nos preguntará desde el futuro cómo diablos pudimos ser tan miserables. De momento, de lo que va siendo hora, es de que reconozcamos, como hace Juan Soto Ivars en El Periódico, que "aquel niño muerto, Aylan, que apareció boca abajo en una playa, nos importaba tres cojones, y que todos nuestros poemitas y dibujos y memes y tuits y artículos y declaraciones públicas no eran más que sentimentalismo barato"(2)

Según los estrategas, Merkel se equivocó hace cinco años abriendo las puertas de su casa a los refugiados, porque aquello favoreció un repunte de la extrema derecha. No volverá a repetirse. Si no lo he entendido mal, para frenar el fascismo, toca simular que todos somos fachas. Vaya un negocio. Sin ir más lejos, nuestro gobierno parece que ha tomado buena nota. No hace ni tres estornudos que abominaba de ciertas políticas y ahora, en la Moncloa, también se apunta al catenaccio. Así está el kilo de populismo en la Unión Europea, "esa máquina de coordinar políticas de sus estados miembros para facilitar la labor comercial del sector privado", tal y como denuncia Gerardo Tecé (3). "Ya se sabe, si la banca necesita ayuda se actúa con urgencia. Si la urgencia es humanitaria, se organizan reuniones, cumbres, foros y días internacionales".

Dice el filósofo Byung-Chul Han que cada época tiene sus enfermedades. Lo que le ocurre a la nuestra es que no somos tan inmunes como piensan los antivacunas a determinadas patologías que ya creíamos superadas (4)Para mantener la conciencia tranquila, sanidad aconseja lavarse las manos después de cada telediario. Hay contagios inmorales que no los detiene ni una escafandra.


(1) https://elpais.com/internacional/2020-03-03/salvini-el-gobierno-italiano-es-incapaz-de-gestionar-la-emergencia-del-coronavirus.html
(2) https://www.elperiodico.com/es/opinion/20200305/articulo-refugiados-nos-dan-igual-juan-soto-ivars-7874649
(3) https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31221/Gerardo-Tece-Europa-derechos-humanos-lesbos-refugiados.htm
(4) https://www.elmundo.es/papel/firmas/2020/03/05/5e5fe65d21efa064458b45d1.html

miércoles, 4 de marzo de 2020

Lo verde empieza en los Pirineos

Desde hace años, el periodismo consiste en echarse a internet, mendigando de portal en portal, con un cartel que diga: Soy periodista y tengo hambre. Solo pido una suscripción para poder comer



El País también se apunta al pay per wiew. Todo el mundo sueña con los suscriptores que tiene The New York Times o Netflix. No hay otro modo de supervivencia. La barra libre, para los resorts caribeños. Desde hace años, el periodismo consiste en echarse a internet, mendigando de portal en portal, con un cartel que diga: "Soy periodista y tengo hambre. Solo pido una suscripción para poder comer". El buen periodismo, por supuesto, tiene un precio. El problema es, como siempre, la gente que no puede permitírselo. Cuando no se ha visto Mad Men, Los hombres de Paco dan el pego. Si no se buscan fórmulas, pronto habrá que hablar de otro tipo de pobreza, la informativa, que deja a una parte de la sociedad en manos del propagandismo low cost, con los peligros que eso conlleva. O, peor aún, aprovechando el auge de lo premium, los alquimistas del copago mezclan churras con merinas, se normaliza la privatización de lo público y uno acaba entendiendo que lo lógico es pagar por una buena educación o por una sanidad de Champions. Así, cuando llega el coronavirus y nos pilla cortos de plantilla nadie se sorprende si entre enero y febrero, con la gripe en racha, Sanidad redujo más de 18.000 empleos (1)

Soledad Gallego-Díaz, la directora de El País, justifica el nuevo modelo recordando el eslogan con el que nacía la cabecera, allá por la Transición: Hacer El País no es fácil (2). Muchos años después, en 2015, Mariano Rajoy, en plan Rosalía, se apropió del lema: "Gobernar no es fácil; participar en una tertulia, sí"(3). Algo suponíamos desde que el tío de Spidermaninspirado en el último discurso de Franklin D. Roosevelt, soltó aquello de que "un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Cultura de cómic que contrasta, sin duda, con la maña que se dan algunos para montar y desmontar repúblicas como si fueran Legos. No hace tanto que a Perpiñán se iba para disfrutar de El último tango en París o Emmanuelle. Ahora es el turno de Puigdemont. Cada generación elige sus pajas mentales. Ya lo tituló Vicente Escrivá: Lo verde empieza en los Pirineos. Y Societat Civil Catalana, que no quiere perder comba, anuncia cortes, cada viernes, en los túneles de Vallvidriera como respuesta a las protestas diarias que bloquean la Meridiana. Ojo al razonamiento, como chiste funciona: "Hasta que los trabajadores que pasan el día trabajando en Barcelona no puedan volver tranquilamente a casa, los independentistas tampoco podrán ir a esquiar tranquilamente los fines de semana"(4)

Las cartas ya están marcadas sobre la mesa. Gracias a Parásitos sabemos que los pobres huelen a pobres; que las pintas delatan a los verdaderos catalanes de los que solo lo aparentan, según la alcaldesa de Vic; y ahora, a cuenta de Societat Civil, que el esquí es cosa de indepes. Cualquiera diría que somos carne de cañón del primer chupacabras que pasa por la esquina. Víctor Amela, en su crítica a El Palmar de Troya, se pregunta ¿qué se puede aprender de una serie documental sobre una secta? Pues se aprende, ni más ni menos, "con qué simplicidad uno puede empezar a creer en algo (en un líder, en un sueño, en un ideal) y que difícil resulta después abandonar esa fe que tanto te elevó, que te ilusionó, que te hizo sentir parte de algo mejor y superior que te hacía más justo a ti y a los tuyos...(5)" ¿Les suena?


(1) https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2020/03/03/5e5e32f5fc6c83097e8b45da.html
(2) https://elpais.com/sociedad/modelo-de-suscripcion/2020-02-29/hacer-el-pais-no-es-facil.html
(3) https://www.lavanguardia.com/politica/20150321/54429151166/rajoy-gobernar-facil-participar-tertulia.html
(4) https://www.elperiodico.com/es/politica/20200228/societat-civil-catalana-corte-tuneles-vallvidrera-meridiana-7867641
(5) https://www.lavanguardia.com/television/20200216/473588989478/el-palmar-de-troya.html