sábado, 12 de mayo de 2018

Hulk, independencia y marihuana

Varios intelectuales muestran en la vejez su escepticismo político, mientras el cannabis toma las tiendas suizas y los gimnasios luchan por evitar que la chepa se prodigue entre los adictos a las pantallas




No hay más que darse una vuelta por el mundo para quedar admirado de la talla política que gastan en otros rincones. Pongamos Taiwán. Los isleños asiáticos comparten problemática moderna, a saber: baja natalidad y precio excesivo del recibo de la luz. La diputada Li Ching-yi tiene la solución: cortar el suministro a partir de las 22 horas, y a ver qué pasa (1). Ese es justo el desparpajo que uno espera de sus líderes. Y no tanto palique tuitero. 

En el fútbol, cuando una temporada se entibia, se tira de ilusionismo de chequera. El Barça, por ejemplo, anda enzarzado con Griezmann; el Real Madrid, por si no gana la Champions, se guarda el órdago de Neymar... Òmnium Cultural, por su parte, ya ha presentado a Viggo Mortensen (2).

En una entrevista en Jotdown, el premio Cervantes, José Jiménez Lozano, se refiere, a sus 88 años, a los partidos políticos como "banderías", "estar bajo una bandera o ideología y defender lo que diga la bandera y se ha acabado. La razón y el discurso lógico o la misma verdad material y visible no cuenta para nada" (3). A los ochenta, el poeta Joan Margarit dice en voz alta lo que piensa: "No he visto nunca independencia sin muertos", para añadir que "la vejez aporta tolerancia y sentido común", antes de sentenciar: "El que tiene mi edad y sufre por la sociedad o es un mentiroso o no ha entendido de qué va el tema"(4).


En el fútbol, cuando una temporada se entibia, se tira de ilusionismo de chequera. El Barça anda enzarzado en Griezmann, el Real Madrid se guarda el órdago de Neymar y Òmniun Cultural ya ha presentado a Viggo Mortensen

Hacia la jubilación se encamina el Increíble Hulk, que acaba de cumplir 56 años. Como una revisión en tira gráfica del Jekyll y Mister Hyde de Stevenson, la masa nació en un tono más bien grisáceo, aunque los problemas cromáticos de impresión dieron pie a su peculiar verdor (5). En España, el superhéroe de Marvel se hizo popular, sobre todo, gracias a la serie que protagonizó el culturista Lou Ferrigno, un clásico de la mancuerna que a buen seguro se sorprendería de la apertura del primer gimnasio ibérico que combina el deporte tradicional y el electrónico (6). Se trata de fomentar la actividad entre una nueva generación pasiva, con ejercicios que ayudan a evitar las lesiones más habituales entre eGamers y otros profesionales u ociosos que, por diversos motivos, se pasan el día frente a la pantalla, con tal de evitar que pasado mañana todos optemos al casting de Quasimodo, en lo que ya se conoce como el síndrome del cuello roto (7).

La jugada es tan llamativa como la que ha puesto en marcha Lidl en Suiza, donde ya comercializa toda una línea de productos derivados del cannabis (8). La cadena lo hace tras comprobar el repunte de los kioscos helvéticos después de incorporar la venta de cigarrillos de marihuana a su tradicional oferta de prensa, en un cóctel de chisme y narcótico capaz de adormilar al más pintado, como en una parálisis del sueño (9), al más puro estilo de la bella durmiente.


Los kioscos helvéticos repuntan después de incorporar la venta de cigarrillos de marihuana a su tradicional oferta de prensa, en un cóctel de chisme y narcótico capaz de adormilar al más pintado

Atractiva a rabiar fue Lou Andreas-Salomé, la feminista que engatusó, entre otros, a Freud, Rilke y Nietzsche, y cuya historia llega ahora a las carteleras (10). Si la propuesta no les parece suficiente, quizá puedan pasarse por el centro cívico Margarita Burón, en Alcorcón, donde les aguarda una antología de luminosas posaderas, Luces con mensaje, "la primera y única muestra de culos elegantes que se hace en Madrid", según ha detallado su impulsora, la artista Fátima Castro (11). Richard Feynman, el Premio Nobel que resolvía fórmulas inspirado por los contorneos de las strippers, estaría en su salsa ahora que se cumple el centenario de su nacimiento (12).

Sostenía Einstein que "la educación es lo que queda después de que uno haya olvidado lo que aprendió en la escuela". Hernando Colón, hijo del descubridor, creyó que la cultura residía en los libros y por eso fundó la mayor biblioteca privada de Europa en la primera mitad del siglo XVI. Por su tamaño descomunal, la biblioteca Hernandina necesitó rápido de un equipo de lectores que ordenara todo aquel saber, originando un extenso compendio de resúmenes, el llamado Libro de Epítomes, para muchos, el primer motor de búsqueda de la historia, tal y como sugiere el académico Wilson-Lee en su estudio recién publicado The catalogue of shipwrecked books (12).

De entre todos los lemas del mayo francés, en su columna El 68 visto a los 70, Fernando Savater privilegia uno: "No quiero morir idiota"(13).



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