sábado, 25 de septiembre de 2021

Indiana Jones, salario mínimo y los santos inocentes

Antes se trabajaba para salir de pobre, o esa era la idea. Ahora, sin embargo, se trabaja para no caer en la más absoluta miseria, porque de pobre con pedigrí ya no se sale



Resumen de la semana: volcán y palomitas. Volcán, pirámide y neonazis, para ser concretos. ¿Lo último de Indiana Jones? No, España a finales de septiembre. Nos hemos pasado media vida preguntándonos qué nos llevaríamos a una isla y ahora resulta que lo importante era saber qué salvaríamos, precisamente, de una isla. El cargador del móvil, por ejemplo. Un, dos, tres, responda otra vez... Quiero decir que hay preguntas que están muy bien para acudir a un concurso de la tele, pero que no sirven para el día a día, porque el día a día es otro desahucio que avanza a cámara lenta. Ocurre con el salario mínimo, sube tan a miajitas que, en comparación con otros pufos, da tiempo de contemplar toda la voracidad que asoma. 

Por lo visto, 15 euros son un destrozo. Para la patronal es como tirar la hucha por la ventana. Y más con la que está cayendo. Sólo hay que ver a todos esos futbolistas que hacen cola para bajarse el sueldo por amor al fair play financiero. Siempre, eso sí, en riguroso streaming, que es como se cierran los nuevos simbolismos, ante notario y audiencia. Da igual que el jugador en cuestión, incluso después de podarse dos o tres Ferraris del apellido, gane en un año lo mismo que usted y yo en 25 reencarnaciones, lo que se lleva este otoño-invierno es el currante comprometido con el escudo de la empresa. Así, trabajar se va convirtiendo, poco a poco, en un oficio para bohemios. Y el frutero se mete a instapoeta. Y la comadrona se abre un OnlyFans. Y entre unos y otros abarrotan los platós de Telecinco, que son la quiniela de los imposibles. 

Antes, ya ven, se trabajaba para salir de pobre, o esa era la idea. Ahora, sin embargo, se trabaja para no caer en la más absoluta miseria, porque de pobre con pedigrí ya no se sale. Quizá, como pasaba con la pregunta chorras de la isla, lo más oportuno fuera darle la vuelta al cuestionario. Sexiste un salario mínimo ¿por qué no tenemos un salario máximo?, se preguntaba Enric González en la SerNo hablo de poner un tope, eso, ya lo sabemos, sólo provocaría una fuga de consejeros delegados camino del PSG. A lo mejor bastaba con algún tipo de baremo para fijar las diferencias salariales entre compañeros de la misma plantilla. Que el gran jefe, como mucho, cobrara mil veces más que el último becario, por partir de algún romanticismo. Puede que así algunas riquezas parecieran menos indecentes de lo que son. 

Decía Mario Camus (nos deja justo ahora que vuelve el cine de catástrofes) "que el señorito de hoy no está en el cortijo sino en el banco". Le faltó añadir, y en las tecnológicas, y en las gasísticas, y en los laboratorios o en cualquier otra carroña. Gerard Piqué, a propósito del mal juego del Barça, fue contundente: "Es lo que hay". Anoten la frase. Es la excusa perfecta.




sábado, 18 de septiembre de 2021

Entre cuentos y cuentas

La tertulia es el Benidorm de los expolíticos. Se planta el micro a primera hora de la mañana y se baila la conga al caer la tarde



La tertulia es el Benidorm de los expolíticos, se planta el micro a primera hora de la mañana y se baila la conga al caer la tarde. Tanto es así que hay políticos que parecen mejores políticos justo cuando dejan de serlo, cuando empiezan a lucir ese bronceado ideológico de jubileta con mucho tiempo para jugar al debate. Otros prefieren la poltrona del Ibex, lo que en fútbol se conoce como hacer los emiratos, un erasmus en toda regla para conocer nuevas culturas y tipos de cheque. Y finalmente están los emprendedores, que vienen en bufete o asesoría, gente con mucha agenda recorrida. Esta semana, por ejemplo, Miquel Gamisans ha fichado por Acento. ¿Quién? Miquel Gamisans, ex secretario de comunicación del Govern de Cataluña, ya ven que la política también tiene sus secundarios de lujo. ¿Y qué es Acento? Pues una consultora muy coqueta que montó en su día José Blanco, exministro de Fomento socialista, y a la que se incorporó de inmediato Alfonso Alonso, exdirigente popular en el País Vasco. Hasta aquí, todo los papeles en orden. Respetamos, por supuesto, que cualquiera se gane el pan con el sudor de su enchufe, lo que no nos gusta tanto, lo que nos repatea, es que nos tomen el pelo cuando viven de ese teatrillo campal que es la política, porque hay almas cándidas que todavía no saben que las escenas de riesgo son cosa de especialistas, y así, entre la transversalidad y el Imserso, va calando el cinismo. 

Ocurre, cómo no, que Gamisans también colaboraba en distintos medios. Forma parte del tiovivo, para llegar lejos en esta farándula hay que ser un forofo de los pies a la cabeza, habitar la grada de animación y corear todos los himnos. Por eso todo el mundo opina. De lo que sea, a ceño fruncido, para tener un plato de garbanzos el día de mañana. Y por eso, precisamente, es tan importante lo que hizo el entrenador del Liverpool, Jürgen Klopp, hará poco más de un año, durante una rueda de prensa. El técnico alemán se negó a hablar del coronavirus. Dijo que no estaba preparado para debatir sobre determinados temas. Toda una lección de humildad. Una lección, eso sí, no apta para quien quiera vivir del cuento.








sábado, 11 de septiembre de 2021

Masters del Universo

Los abuelos del futuro podrán explicar a sus nietos, orgullosos, que vivieron el martes, y el miércoles, y el jueves... con la luz más cara de la historia



Hay dos maneras de ver los pantanos, medio llenos o medio vacíos. Iberdrola, por ejemplo, los ve medio llenos, por eso los vacía. Se llama optimismo energético y marca el carácter de una época que acepta cualquier saqueo bajo la excusa más peregrina, porque el kilovatio sigue por las nubes, así que ya tenemos la primera conclusión de este curso: andar exprimiendo embalses no funciona. La cuestión es que no paramos de vivir días históricos. Antes, los abuelos tenían que conformarse con contar a sus nietos una batallita del Ebro o que una vez, de rebote, se cruzaron con Ava Gadner en la Gran Vía. Los abuelos del futuro serán otra cosa, podrán explicar, orgullosos, que vivieron el martes, y el miércoles, y el jueves... con la luz más cara de la historia. 

Pero nosotros, a lo nuestro. Iberdrola, mira por donde, era el capricho de Florentino Pérez antes que Camavinga. El presidente del Real Madrid y ACS (empresa megaconstructora) intentó hacerse con el control de la eléctrica. La guerra entre Iberdrola y ACS da para un coleccionable de otoño, y por ahí anda Villarejo, que no se pierde un chanchullo. Para no caer en manos de Florentino, el presidente de Iberdrola, José Ignacio Sánchez Galán, apostó por Qatar, que se ha convertido en el principal accionista de la compañía eléctrica. Además, impulsó la creación del Comité Empresarial Qatar-España, con la crème de la crème de las altas finanzas, entre otros, Joseph Oughorlian, presidente del grupo Prisa, o Javier Tebas, capitoste de la Liga y enemigo acérrimo de Florentino desde que intentó montar su competición para ricos (lo explica, mejor que nadie, Enric González en su columna Fuera de juego). Qatar -para los no futboleros- es el propietario del Paris Saint Germain, equipo todopoderoso que Florentino Pérez, cosas del azar, dejó fuera de su pachanga. Y ahí entra en escena Mbappé. El jugador francés es el último sueño erótico del nuevo Bernabeu. Y, visto lo visto, puede que su fichaje se convierta en un zasca entre los amos del universo. 

Durante un tiempo, sin embargo, la niña bonita de Qatar fue el Barça. Se vivía a tutiplén, con balones de oro para cada recogepelotas. Luego vino eso de la mala conciencia, que es un asunto muy noble, te permite romper con los emiratos en horario de partido y coquetear con el Kremlin en época de estelada. Todo, claro está, según el New York Times, que es ese panfleto mesetario que publica cualquier trola. El resultado de tanto idealismo es que primero desfiló Neymar y ahora se ha pirado Messi. De Neymar, precisamente, hemos conocido algunos detalles de su contrato. Al pastón que cobra del PSG, se suman todo tipo de primas, como un "bonus ético" para que sea simpático con los aficionados. 541.680 euros. Todos los meses. Ahí es nada. 

Fernando Fernán Gómez, que nunca llevó demasiado bien eso de ser un influencer, mandó a la mierda a un tipo que le pedía insistentemente un autógrafo. El señor en cuestión era un admirador, a lo que el actor (se cumplen 100 años de su nacimiento) replicó con vehemencia: "¡Pues déjeme de admirar!" Es lo mejor, sin duda, de no tener ciertas clausulas, que uno puede darse el gusto, incluso, de ser un maleducado mientras los señoritos juegan al PC Fútbol.



sábado, 4 de septiembre de 2021

Bye, bye, Kabul

Las promesas, como las frutas del súper, cada vez aguantan menos fuera del mitin 




¡Qué irse! ¡Qué desconsuelo tan esplendoroso! Se nos ha ido Messi tan bien que dan ganas de felicitar a Laporta. Cada vez que Laporta gana unas elecciones tiemblan los polígrafos. Hay quien gasta bromas el día de los Inocentes y quien gasta trolas para llegar a presidente de lo que sea. Primero fue Beckham y ahora esto. Se va uno al baño, apenas un segundo, lo que dura un agosto, y cuando vuelve no entiende ni papa. Se diría que las promesas, como las frutas del súper, cada vez aguantan menos fuera del mitin. Eso y que el fútbol ha cambiado de moneda -ahora se juega en petrodólares- y Ramos y Messi se han ido a hacer los parises, que es como hacer los emiratos pero sin tanto kilómetro de por medio. Lo llaman ecotravel y sirve para compensar futuros zarpazos de aeropuertos sobre zonas protegidas. 

Y mientras unos se piran, otros vuelven. La operación retorno nos trae a los talibanes. Los talibanes son aquella gente tan maja que ayudaban a Rambo a liberar al coronel Trautman. (Anecdotario: Telecinco contraprogramó Rambo III mientras el Barça ganaba su primera Copa de Europa en Wembley). Cosas de Hollywood. Un día invades un país porque da audiencia y al siguiente te largas porque ya nadie va al cine. Hacía tanto tiempo que no veíamos un avión en el telediario que se nos había olvidado que para coger altura tiene que arrojar al vacío a unos cuantos hombres. Será que no es lo mismo viajar en clase turista que con billete de refugiado. La imagen, la de los hombres cayendo como piezas maduras de un fuselaje que ya no funciona, recuerda a aquella otra de gente saltando por las ventanas durante los atentados de las Torres Gemelas. Desde entonces, han pasado 20 años repletos de chapuzas, una tras otra, para darnos cuenta, al fin, de que la democracia no es un McDonald's que puede abrirse en cualquier esquina.