sábado, 24 de julio de 2021

Tetralogía del verano incierto

Todavía hay quien no ha asimilado nuestra propia historia. Algunos consideran que la guerra civil tenía que ocurrir, ya saben, la República iba provocando... Eso sí, de la historia de las Antillas conocemos todo el repertorio



1.- Hay confinamientos que se ganan en los balcones y se pierden en los despachos. El nuestro, año y medio después, todavía colea. Llámenlo morriña. Dice el Constitucional que el estado de alarma es una cursilería. Para apocalipsis zombis, invasiones alienígenas o desatascos, tenemos el estado de excepción, mucho más hardcore, te permite desplegar una flota de portaviones en cada humedal o llenar de cazabombarderos el cielo de la España vacía. ¿Pero la denuncia no era porque el gobierno se había excedido? Pues ya ven, por lo visto, no fue para tanto. Según el Constitucional, no sólo no se excedió sino que se quedó corto. Y a partir de ahora, ¿qué? En la próxima gripe en lugar de sanitarios vamos a necesitar un bufete de abogados. Por suerte, siempre nos quedará Cuba. 

2.- Que en Cuba se pasa hambre (y otras cosas) ya lo cantaba Pau Donés, y nosotros lo tarareábamos sin ideología. El Caribe sólo nos preocupa si peligra la pulserita del todo incluido. Lo demás es demagogia, como siempre, como en Venezuela. Todavía hay quien no ha asimilado bien nuestra propia historia. Hablo, por supuesto, de la guerra civil, algunos consideran que aquello tenía que ocurrir, ya saben, que la República iba provocando... Eso sí, la historia de las Antillas, la sabemos al dedillo. ¿Qué está pasando en Colombia, Nicaragua, Haití o Sudáfrica? Eso, me temo, no vende. ¿Por qué es tan importante ser diplomático con Marruecos, cuna de las libertades, pero no con La Habana? La revolución siempre mola más desde el sofá de casa. Lo peor es cuando llega a tu calle. Entonces, más de uno pierde los estribos y se asoma al cenador para insultar a lo loco. Soltar, qué se yo, un tolili, por ejemplo.

3.- Han pillado a Florentino en versión macarra, con el insulto encuerado, como un pandillero en el musical de Grease. La prueba son unos audios que se grabaron de extranjis, o sea, a micrófono oculto, lo que viene siendo deporte nacional en los últimos tiempos. A lo que vamos, Florentino insulta que da gusto. Las grabaciones son del catapún y eso nos mete en otro debate: ¿Cuánto tarda en prescribir un insulto? De todo lo que se ha filtrado, lo más preocupante, tal vez, es la capacidad que tiene el presidente del Real Madrid de toquetear el periodismo, de poner o quitar nombres según le sale del palco. Y sin embargo de lo único que se habla es del piropo en arameo. Tolili. ¡Uy lo que ha dicho! Tolili, como escribe José F. Peláez en ABC, es un insulto de la familia gilipichis o jopetas. Se aprende, claro está, en las escolanías más chungas. Con empresarios así, dan ganas de compartir velada en la quinta luna de Júpiter.

4.- Ahora para ser alguien hay que tener un cohete aparcado en la puerta. Ha comenzado el desmadre espacial, que tiene pinta de los autos locos pero en plan megapijo. Para colmo, los marcianos no piden PCR. Así que puede viajar cualquiera. Cualquiera con 23 millones de euros en la riñonera. Puede que la Generalitat financie algún billete con dinero público. Hecha la ley, hecho el lío. Miren la sala de plenos de Barcelona. Obligada por el Supremo, Ada Colau, con mascarilla republicana, ha puesto un retrato del rey muy pequeñito, parece un liliputiense. Todo son gestos, mímica barata, politiqueo cutre. Dice Pedro Sánchez que quiere que España sea el Hollywood de Europa... Y en esas estamos, creando nuestro propio archivo de tomas falsas.



 










 









sábado, 10 de julio de 2021

¡No me toquen los chuletones!

Lo más reciente en populismos ibéricos es señalar con el dedo a quien no come panceta y a los editores de las revistas satíricas



A Ayuso se le ha quedado pequeño el Bernabeu y ya sueña con debutar en la Torre Eiffel, junto a Sergio Ramos. O, como poco, en la Moncloa. Por eso negocia de tú a tú con el presi. Le ha pedido que Madrid tenga paseo marítimo, un Falcon con combustible y más parné para defender el idioma. Lo que está en juego, ni más ni menos, es un cambio de régimen. Los Frankenstein, ya lo saben, nos quieren hacer vegetarianos. ¡Carnívoros del mundo -Simba, Mufasa, Chicote-, uníos! Igual que se fingen orgasmos, se adulteran debates. El de esta semana va de chuletones. El ministro de turno ha recomendado reducir el consumo de carne y se ha liado la guerra mundial Z. Ha tenido que salir el presi a decir que él, el Big Mac lo prefiere al punto. Y eso que en aquella novela de ciencia ficción que nos presentó hace unos días, España 2050, dibujaba ciudades como vergeles, repletas de acacias, enchufes para los coches y patas de jamón impresas en 3D, lo que demuestra que el futuro no se lo creen ni los que escriben el horóscopo. 

Lo raro, tal y como está el rancho, es que los amigos de la barbacoa no hayan filtrado todavía el guasap del ministro. Lo más reciente en populismos ibéricos es señalar con el dedo a quien no come panceta y a los editores de las revistas satíricas. 

Para colmo, cierto periodismo que se rasga las vestiduras por el sector cárnico es el mismo (o casi) que pide prudencia con el asesinato de Samuel Luiz. La homofobia, por lo visto, no requiere tanta denuncia. Han matado a un joven al grito de maricón, pero igual no es lo que parece. Podía haber sido al grito de puta, negro o sudaca, cualquier motivo es válido para una jauría -los cobardes siempre cazan en grupo-. También podría ser, como escribe Sergio C. Fanjul, "que el motivo por el que asesinaron a García Lorca fuera el desacuerdo con su poética". Lo importante, para algunos, es demostrar que el crimen sólo fue un crimen, el típico linchamiento, gajes de la madrugada... Así, libres de pecado, ya podemos centrar de nuevo el debate. En este país sólo hay un problema y se llama Cataluña.











sábado, 3 de julio de 2021

Noche de fiesta

Julio es un mes con nombre de cantante y chupinazo económico. Dices julio tres veces y baja el paro en 200.000 camareros



Julio es un mes con nombre de cantante y chupinazo económico. Dices julio tres veces y baja el paro en 200.000 camareros. Si eres joven, vas a vivir peor que tus padres, tus abuelos, el homo heidelbergensis o el coyote del correcaminos. Y si eres baby boomer, ya ni te cuento. No hay pensiones para todos. Sólo para los ventrílocuos. Ahora, todo el mundo reniega de Macario, pero en su día fue paleto nacional. En aquella España de pechuga y felpa, los muñegotes tenían más libertad de expresión que los raperos. Y había dos ventrílocuos de cabecera: José Luis Moreno y Mari Carmen. También, dos niños Disney: Joselito y Marisol. En este país, ya ven, la paridad siempre se ha llevado a rajatabla. ¡Toma Moreno! Así se falsea el No-Do. Lo apunta Carlos Zanón en La Vanguardia, el día menos pensado nos cuelan que el nazismo fue una guerra entre alemanes vestidos de Hugo Boss y otros que iban con ropa sin marca. O que Franco ganó las elecciones. Será, más o menos, cuando la Historia y el resto de Humanidades se hayan ido al garete en los planes de estudio. Total, aprender el pasado es para gente sin ánimo de lucro.

Y hablando de negocios, Messi se ha quedado sin equipo, podría ficharlo cualquiera, incluida Ayuso, que busca académicos para difundir el español por el callejón del Gato junto a Toni Cantó. Lo que son los mamoneos. El año pasado por un burofax casi nos confinan, y este año, nada, tan tranquilos, de megabrote en Mallorca, donde unos chavales denuncian que los han secuestrado por hacer que rule el virus. Pobrecillos. Los metes en una chabola de Guadalix y te montan un reality, pero los obligas a hacer cuarentena y se moviliza hasta Save the Children como si fueran presos de Guantánamo. España se parece cada vez más a una peli de Torrente. Y no es ningún piropo.